La Santa Sede instó a renovar esfuerzos para avanzar en el desarme nuclear

El observador permanente del Vaticano ante la ONU expresó que, a pesar del creciente conflicto, todavía hay espacio para la esperanza de progresar en ese sentido.

El arzobispo Gabriele Giordano Caccia, observador permanente del Vaticano ante las Naciones Unidas en Nueva York, denunció la actual “espiral descendente de las políticas de control de armas y desarme”, e instó a “renovar los esfuerzos para avanzar en el desarme nuclear, en un momento en que el riesgo de una guerra nuclear vuelve a ser una realidad”.

En su exposición del 17 de octubre en la Primera Comisión de la 78ª Asamblea General de las Naciones Unidas ( AGNU) en Nueva York, que aborda cuestiones de desarme y seguridad internacional, el arzobispo Caccia lamentó que la comunidad internacional “se haya movido colectivamente en la dirección equivocada, descartando importantes tratados sobre control de armas, desarme y transparencia”, mientras que “el mecanismo internacional de desarme sigue estancado”.

Desde 2010, las conversaciones periódicas para la revisión del histórico Tratado sobre la No Proliferación de Armas Nucleares (TNP) de 1970 se estancaron, a medida que aumentaron las tensiones internacionales, señaló el observador permanente.

Asimismo, recordó que, tras el fracaso de la Conferencia de Revisión de 2015, la conferencia de revisión de 2022 terminó nuevamente sin acuerdo, ya que Rusia bloqueó el consenso sobre el documento final negociado.

Esto plantea riesgos significativos para el régimen global de no proliferación, ya que algunos estados, incluido Irán, están aumentando su interés en adquirir armas nucleares, agregó.

Aumento de la polarización y la desconfianza entre los Estados
En su declaración, el arzobispo Caccia expresó la decepción de la Santa Sede “por los crecientes niveles de polarización y desconfianza en la primera sesión de la Comisión Preparatoria de la 11ª Conferencia de Revisión del TNP, que tendrá lugar en 2026″.

“En un momento en el que la flexibilidad es más necesaria, la falta de un resumen del presidente de esa Comisión será perjudicial para trabajar hacia el consenso” en 2026, dijo el observador permanente del Vaticano ante la ONU.

Por lo tanto, reiteró el llamado de la Santa Sede, instando a todos los Estados Partes a “no escatimar esfuerzos para revertir la actual espiral descendente” y “a volver a dedicarse a renovar los mecanismos de reducción de armas, que conduzcan a la eliminación total de las armas nucleares”.

El representante de la Santa Sede lamentó además la continua incapacidad de la Conferencia de Desarme (el organismo de negociación internacional para el desarme nuclear multilateral) para adoptar un programa de trabajo y “el fracaso de la Comisión de Desarme de la ONU para alcanzar un consenso sobre las ‘recomendaciones para lograr’ el objetivo del desarme nuclear y la no proliferación de armas nucleares’”.

Recordó la responsabilidad que establece la Carta para los Estados Miembros, especialmente aquellos con armas nucleares, de “tomar medidas colectivas efectivas para la preservación y eliminación de las amenazas a la paz”.

Monseñór Caccia subrayó que esta responsabilidad debe extenderse a la eliminación de las armas nucleares, “dadas sus catastróficas consecuencias humanitarias y medioambientales”, y debe guiar un diálogo que incluya, “en la medida de lo posible”, a todas las partes interesadas: Estados nucleares, países que no poseen armas nucleares, los sectores militar y privado, así como a las comunidades religiosas, la sociedad civil y las organizaciones internacionales.

Condena de la retórica que amenaza con el uso de armas nucleares y ensayos nucleares
El arzobispo Caccia transmitió, además, la condena inequívoca de la Santa Sede a toda retórica que amenace con el uso de armas nucleares, recordando que tales amenazas “aumentan las tensiones y elevan el riesgo de uso, tanto intencional como no intencional, colocando a la humanidad al borde de la calamidad”.

También reiteró la condena del Vaticano por los ensayos con explosivos nucleares, “que pueden suponer un grave peligro para diversas formas de vida en la Tierra”, al tiempo que elogió los esfuerzos para ayudar a las víctimas de esos ensayos.

Caccia concluyó su intervención diciendo que, a pesar de las “nubes oscuras del conflicto creciente y la retórica en escalada, hay un amplio espacio para la esperanza”.

En este sentido, dijo que la Santa Sede espera con interés la convocatoria a la Segunda reunión de los Estados Partes del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPNW). También, que acoge con satisfacción las deliberaciones del Grupo de Trabajo del TNP sobre un mayor fortalecimiento del proceso de revisión.+

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