Francisco, a las mujeres: ‘La Iglesia las necesita’

El Santo Padre alertó esta mañana sobre una “grave discriminación”, en el acceso a la educación, hacia niñas y jóvenes de todo el mundo.

El Papa Francisco llamó hoy, jueves 7 de marzo, a crear caminos para la valorización de las mujeres, subrayando que “la Iglesia las necesita”.

“Ayudémonos unos a otros, sin presiones ni lágrimas, pero con discernimiento atento, dóciles a la voz del Espíritu Santo y fieles en la comunión, a encontrar los caminos adecuados para que la grandeza y el papel de la mujer sean más valorados entre el Pueblo de Dios”, dijo, en un discurso difundido por el Vaticano y leído por un colaborador.

Francisco, aún convaleciente de problemas respiratorios, se reunió con los participantes del Congreso Interuniversitario Internacional “Mujeres en la Iglesia: artesanas de lo humano”, que se desarrolla en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, en Roma, entre hoy y mañana. El congreso es una continuación del que se realizó en marzo de 2022 sobre “Mujeres doctoras de la Iglesia y patronas de Europa”.

El Papa destacó la importancia de la formación de niñas y jóvenes en todo el mundo.

“En un mundo donde las mujeres siguen sufriendo tanta violencia, desigualdad, injusticia y maltrato, hay una discriminación grave, que está precisamente ligada a la educación de las mujeres”, advirtió.

“De hecho, en muchos contextos se teme esa educación, pero el camino hacia sociedades mejores pasa precisamente por la educación de las niñas, adolescentes y mujeres jóvenes, lo que beneficia el desarrollo humano”, expresó.

El congreso destaca el testimonio de santidad de diez mujeres emblemáticas, pero diferentes por su estilo y dedicación: santa Josefina Bakhita (1869-1947) y Magdeleine de Jesús (1898-1989), para los temas de la dignidad, el diálogo y la paz; santa Elizabeth Ann Seton (1774-1821) y Mary Mackillop (1842-1909), para el tema de la caridad en la educación; santa Catalina de Siena (1874-1949) y santa Catalina Tekakwitha (1656-1680), para el tema de la oración; y las figuras de santa Teresa de Calcuta (1910-1997) y Rebecca-Rafqa Ar-Rayès (1832-1914), como ejemplos de “corazones compasivos”, mientras que se aportarán los testimonios de Maria Beltrame Quattrocchi (1884-1965) y la venerable Daphrose Mukansanga (1944-1994), como paradigmas de “fecundidad del don”.

“Todas ellas, en diferentes tiempos y culturas, con diferentes estilos y con iniciativas de caridad, educación y oración, dieron prueba de cómo el genio femenino puede reflejar, de manera única, la santidad de Dios en el mundo”, indica la reflexión del Papa.

Francisco elogia la “capacidad única de compasión” de las mujeres, especialmente en una época “desgarrada por el odio”.

“Es una época en la que la humanidad necesita sentirse amada, pero, en cambio, a menudo está marcada por la violencia, la guerra y las ideologías que sofocan los sentimientos más bellos del corazón”, añade el texto.

El pontífice desafió asimismo a las universidades católicas a proponer “testimonios de santidad” a los estudiantes. “Es importante conocer a los santos, particularmente a los santos, en toda la profundidad y especificidad de su humanidad, para que la formación sea aún más capaz de tocar a cada persona en su integridad y unicidad”, destacó.

El congreso cuenta también con el patrocinio del Dicasterio para la Cultura y la Educación, el Dicasterio para las Causas de los Santos y la Sección para las Cuestiones Fundamentales de la Evangelización en el Mundo del Dicasterio para la Evangelización, y se organizará como preparación del Jubileo de 2025.

El Papa: Los pobres tienen un lugar privilegiado en el corazón de Dios

El Santo Padre da a conocer su mensaje para la octava Jornada Mundial de...

Las parroquias están abiertas a ‘todos, todos, todos’, reiteró el Papa a los sacerdotes

 El Papa el 11 de junio de 2024 en la Universidad Salesiana (Vatican Media) En...

La Iglesia es como un coro en el que se necesitan todas las voces’, recordó el Papa

A los participantes del IV Encuentro Internacional de Coros en el Vaticano, el pontífice...